Albricias

Albricias es expresión de alegría, también el regalo que se daba al portador de una buena nueva, con ambos sentidos presentamos al Movimiento de Artistas Tovareños, quienes son un grupo que comparte procesos personales y creativos procesos personales y creativos, y al escultor anzoatiguense Rafael Vegas. Ellos, representan un selecto grupo de artistas con propuestas de avanzados contenidos pictóricos y escultóricos, que tienen en común un fuerte arraigo en las tradiciones y en el sentir popular. ALBRICIAS es un despliegue de temáticas y técnicas de expresión: figuración, geometría, abstracción, paisaje, esculturas figurativas y abstractas, que gracias al guion el visitante podrá identificar y convertir el recorrido en una experiencia sensorial y didáctica.

La geometría y el color, protagonistas en la composición artística, resaltan en las obras de Fidel Ramírez de la “Serie Rositas y Naranjitas”, Homenaje a Marck Rothko –artista que no habló al intelecto sino a los sentimientos-, bloques rectangulares de color que perecen flotar sobre un fondo liso (field painting) de contornos difuminados, que hacen que la vista se desplace suavemente, sin ruptura, de un color a otro. Las pinturas de Gilberto Pérez, de impecable limpieza del color y proporciones matemáticas como principio rector de la realidad. Y Vidal Manzanilla, doblando hierro, amoldando arcilla, uniendo el alma y el arte, una propuesta escultórica abstracta con reminiscencias geométricas, trabajadas en hierro laminado que se cruzan e interceptan en varios puntos, de donde resulta un contraste entre planos llenos y vacíos, destacándose detalles en gres de hermosas texturas y toques de color.

La abstracción y el movimiento presentado en “Flora”, “Selva primaria”, “Bioma de la selva” y “Pulmón del planeta”, obras de Fredy Ramírez, pinturas abstractas dominadas por una gestualidad que oculta el follaje en dripping (goteo), técnica con la cual el artista busca que la obra salga a la superficie y más que crearla, encontrarla. Jesús Guerrero con la obra “Doble composición” expresa desde la abstracción geométrica, valores constructivos traducidos en orden, en el cual la organización estructural por la superposición de planos inconexos, generan una especie de movimiento entre las formas. “Columpio” y “Laberinto”, esculturas abstractas de Vidal Manzanilla y las obras constructivistas de Iván Quintero completan la lectura sígnica planteada en esta sala.

La figuración y la luz se afirma en tres propuestas principales: los bodegones de José Luis Guerrero, los espacios surreales de Iván Quintero y el paisaje de Martín Morales, Guerrero, con un estilo expresionista, resignifica el objeto interpretándolo en su función estética al dotarlo de textura y luz. En las obras “Desayuno Palafitico” y “Mesa caballete”, Iván Quintero crea espacios imposibles en primer plano donde objetos, sentimientos y conceptos se relacionan al azar y danzan entre lo real y lo fictivo. Por su parte Martin Morales asoma un paisaje sutil, invisible, dual, abstracto, figurativo, que acude a la desmaterialización de la forma en franjas de color, de luz. Lo que subyace, la esencia de la forma, la sencillez, encuentra su expresión en la escultura en piedra de Rafael Vegas, su obra “Mujer” abriga esa propuesta, ir más allá de la figura.

El soporte y las formas puras en la obra del pintor Jesús Guerrero, sintetizan y amplían los postulados de los artistas abstractos de comienzos del siglo XX, una mezcla de informalismo en cuanto al uso de los soportes, en lonas y encerados de camiones, el expresionismo abstracto y el neoplasticismo, el resultado es una pintura all over (cobertura de la superficie), para significar un campo abierto sin límites en la superficie del cuadro, “Desplazamiento”, “Dos planos”, “Escenario”, “Con plano amarillo” ejemplifican el sentido de lo esencial en el arte representado en el suprematismo, la nada y lo pictórico en armonía con los soportes. Contrasta en esta sala los bronces: “Palomino”, “Toro en celo” y “Toro enamorado de la luna”, de Fidel Ramírez, el díptico de Gilberto Pérez “Cometas en el cielo gris” y las formas geométricas de Martin Morales con sus paisajes “Autana” y “Kukenan”, como retorno a la figuración, al color, a la luz.

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